sábado, 30 de noviembre de 2013

Peso

Y de un momento a otro me percaté de su anunciada fragilidad. Un impulso de aire trizó la corteza y se me alargaron los brazos para sostenerla. Maleables, podían aguantar el peso. Los brazos eran maleables y podían aguantar el peso. Entonces la abracé.

Fuésemos

Éramos tan sólo dos gotas de aire
No teníamos adónde ir
Y sabíamos que podíamos ser infinitos 
Pero cómo

Si fuésemos, quizá, un poco más valientes 
Y si fuésemos por completo
O fuésemos
A otro lugar