Por un sinuoso y entrecortado camino. Hay un fantasma que solloza a mis espaldas y una princesa envenenada (¿envenenante?) tirando de un hilo que sale de mi ombligo. Hay luces y oscuridades de tonalidades interminables, sonidos que aúllan en silencio. Y de pronto me percato de que estoy solo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario