martes, 19 de enero de 2010
flores de colores
Qué pretendes con anudarme tanto, si quieres decirme algo simplemente dímelo. No me enrrosques con tibias ramas, secas en realidad, flores de todos los colores, que nada huele a nada si todos sus aromas se esparcen. Está bien, me dejaste volar por un segundo, pero qué demonios, por qué tiene que ser todo tan ligero, caigo como una pluma al suelo, pero aún asi caigo. Por favor deja de disfrazarte, y si vas a aparecerte, aparecete de una vez por todas, que este ir y venir me empieza a artar. Extraño eso de sentir que el mundo puede derrumbarse, pero tu seguirías en pie. Si el mundo se derrumba, ¿será que vas a aparecer? Por unos segundos renunciaría a mis inventos para encontrarme con eso inesperado, que con toda gloria nos encanta y nos lleva a entender, sin saberlo por completo, que también fuimos nosotros un invento, y que eso que miramos, es eso que creamos, y que por no saberlo, lo amamos. En verdad, solo quiero que dejes de engañarme.
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