viernes, 8 de enero de 2010
jazz mudo
El pequeño exceso de latidos que produce este estado de euforia, y una musica que poco me dice, aqui nos encontramos, sentados, almenos escupiendo palabras que ya no solo se revolcan en si mismas. Es complicada, la musica, pero tanto como todos ustedes, tanto como todos nosotros. Hay momentos en que veo lo magestico de todo lo que nos rodea, pero a otros tantos me desenfoco y empiezo a ver como toda esa belleza se opaca por nuestra propia estupidez. Destruimos todo a nuestro paso, no solo bosques gigantescos, sino que grandes corazones, secamos lagrimas con gritos silenciosos y pudrimos nuestras sonrisas con esa absurda verguenza, ese querer tenerlo todo, esa inseguridad tan fria, tan solitaria, y solo porque nos tragamos el cuento de que somos fragiles. En verdad duele ver todo eso, y peor aun, no saber que hacer al respecto, asi como no poder empezar porque hay muchos comienzos. No queria hacer de este atico un basurero, pero si asi debe ser para luego poder limpiarlo y dejarlo reluciente, bueno, que asi sea. Hoy estoy un poco molesto, un poco confuso, un poco de todo, menos muy contento. Al menos este jazz me calma, por mas que no lo entienda, es, al menos, gracioso. Ay, el verano es bonito, pero creo que aun no logro verlo por completo, necesito liberarme por completo, olvidarme del tiempo, olvidarme de mi quizas, quizas asi pueda acordarme. Aunque, dandole otra vuelta, no esta todo tan mal, vale decir que estas piedras negras son indicios de que el superheroe que siempre quize ser sigue intentando salir a flote, ser util, hacerle una gran sutura a este mundo enfermo y ayudar a convertirlo en algo que tenga un poco mas de sentido. Ocea, sigo vivo. Bien, vamos Camilo, vamos que se puede. Paciencia.
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