miércoles, 16 de junio de 2010

popurrí mundialero de las 84 estaciones, motivos para celebrar

Primero que todo: nada.
Luego de nada, un árbol en pelotas.
Que se desperfuma al viento, se desnuda ante ti.
Y ante mí.
Y porque eso, tal perfección tan inmensa, es solamente mía.
Y con eso basta.

Las voces mezcladas de amistades que están -tan tan
¿Están? Sí están, aunque bien lejos.
Apenas sí los puedo oír.
Pero puedo.

El interminable fondo boscoso
Donde nada acaba
Y todo sólo se hace notar entre cosas que todos sabemos.
Y hablamos de amarnos, aunque no tenemos idea.

El crecer sin freno.
Los limites sagradísimos.
Benditos ustedes, compañeros.
Todos valen, ya no peleen.

El momento.
El lugar.
El inocuo paradigma.
El imposible objeto.
El vago placer del movimiento
Con un contraste que habla de salvar lo insalvable
De jugar a que estamos vivos.

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