jueves, 28 de octubre de 2010

nos encontramos arriba

Apretaste mi mano y, sonriendo de lado a lado, me miraste, parpadeaste y me dijiste: "Nos vemos más arriba"; todo en cámara lenta.
Como si fuese casual, te apartaste con lentitud despreocupada, cargando tus pertrechos y láminas de los montes aledaños; lejanos para los otros con quienes te encontrarías.
Diste una docena de pasos y te volviste a saludar. Yo no respondí. Me limité a asentir un poco paralizado con el frío, un poco por la ausencia de tiempo en ese momento, ingrávido, muy asustado por lo que vendría después: tendría que viajar sin tu compañia.
Tragué saliva y me aventuré a apartar la vista de tu figura ya asiluetada. Me agaché temblando, pero intentaba contenerme, mis manos no eran precisas mientras intentaba arreglar mi propio equipaje; mis prendas, herramientas y propias láminas de casa, los montes que nos rodearon.
No tardé en ceder ante mis ansias, y volteé mi cabeza hacia donde pensé que estarías, pero el contorno del horizonte ya te había disuelto por completo. Una linea muy fina en el paisaje bullía por sobre la superficie de la tierra, el calor comenzaba a derretir la nieve.
Tomé una bocanada profunda de aire, cubrí mis ojos y conté hasta 3. Conté hasta 5, hasta 10. Conté hasta que me faltó el aire, y entonces volví a respirar.
El cielo, ahora, cubría todo como un manto oscuro, y el paisaje, el sendero que me conectaba con la cima, se alzaba distinto; más o menos difuso. Mi vista, entre tanto, recién se comenzaba a secar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario