sábado, 2 de enero de 2010
que todo es ridiculo, eso es todo
Debatiendo sobre la inconsistencia de los nombres y las formas, llego a la conclusión de que no existe algúna, ¿qué importa Camilo? Mejor callate y empieza a escribir. Una melodía extasiantemente calma me arrulla, has de plasmar este momento para que sea el inicio, pero no te preocupes por demorarlo me dicen. Despues de todo, el principio no es mas que el principio, ¿no es así? Hoy pensé en esa posiblemente graciosa ironía, eso de celebrar todo comienzo, retorciendonos en cabalas y supersticiones, guardando cada recuerdo, por que parece que puede no importar como suceda el resto, si tenemos un princpio de colores y brillos inimaginables estamos bien. Pero quién se acuerda de cuando nació me pregunto yo. Quién se acuerda del momento en que tocó la tierra con ambos pies, así como un austronauta. Yo creo que nadie. La cosa es, que quiero restarle importancia a momentos como este en mi mente, como si alguien lo entendiera, claro. Aunque, lo infructuoso de toda la situacion es que ya son mas de 10 lineas divagando al respecto, ya va, que va, por donde debiesemos empezar entonces. Es el 2 de enero, año 2010. Hace 10 años me daba vueltas de aquí allá, entre emocionado con una pequeña pizca de miedo, eso de que el mundo se iba a acabar en cuanto dieran las 12, yo sí me lo creía, ... en partes obvio. Y quién soy yo hoy, me pregunto si hace diez años de haberme preguntado lo mismo hubiese sabido la respuesta. O cuando me embarcaba al otro lado del mundo, o cuando regresaba de el, haciendo lo mismo, exactamente lo mismo, o cuando me desnudaba de mis disfraces y me ponia otros de colores, cuando cantaba y cuando reia, yo creo que nunca. Creo que nunca supe quien era. Creo que nunca lo sabre. O quizá qué. Esos hombres acurrucados en el planeador de fragil papel como soldados no son mas que un juguete, podriamos nosotros ser lo mismo. Quizá hacia allí quiero dirigirme. En verdad, lo que busco taclear en este momento es ese tenebroso espacío vacío, o su posibilidad. Haber si logramos fundirnos al final, por que la verdad es que, por mas terror que le tenga, no quisiera perderme sus sorpresas por nada del mundo. Pero ya estoy mas tranquilo, benditos sean artilugios con que hablamos.
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si la gente tendría bien en claro que los principios son tan tenebrosos y hasta angustiantes como los finales, las despedidas, los cierres. Son los dos, partes de un todo. Se necesitan y conviven.
ResponderEliminarNo esperes luces y colores. Lo que se espera se esfuma delante de nuestras pupilas. Mejor hace lo que te animes a hacer, hazlo diferente.
Gracias por recorrer mis calles, de verdad que fue una linda sorpresa :)
Te mando mucha luz desde este rincón de mi mundo, Camilo!