lunes, 26 de septiembre de 2011

#1

Amo el aire cálido de primavera colándose como un manto por mi ventana, pasada la medianoche aún no hace frío. El invierno partió, y parió con su partida un nuevo corazón salpicador que late dentro como un tambor.
Vivo y vidente al fin y otra vez.
Cuántos meses de hibernante. Relator itinerante de las maravillas que sucedían, sin saber darme cuenta del lugar donde terminaba la punta de mis dedos, y empezaba a desplegarse la cordillera. Fusión en frío.
Nuevos aires y rayos traen nuevas oportunidades para que el reino vuelva a florecer, luego de una epoca marchita reiterante. Bendita seas, amiga brisa que traes polen para renacer.

lunes, 5 de septiembre de 2011

poema de estrecho horizonte

Saldremos al Día en la barca Solar del dios que nos aconseja
(Que) hablemos de cosas diáfanas, que seamos de fibras transparentes
Comunicantes callados, sin necesidad de hablar

Si es que somos tan frágiles como para rompernos con un estallido
¿Seguiremos siendo, entonces, en nuestra totalidad al amar con totalidad?
Seremos, quizá, como peones al borde de un tablero,
O un instante de llama que pronto se percata de ser instante.
Impotentes frente al inminente poder creador que nos envuelve de repente
No obstante infinitos frente a nuestra antigua piel

martes, 9 de agosto de 2011

2:09am

Voy a tocar mi nariz con tu nariz
Porque mis dedos me hablan de una brisa que los mece
Hacia océanos que pierden toda escalera

viernes, 5 de agosto de 2011

ramble rambling ramble

La página en blanco (la ventana sin pixeles) me da pánico escénico. Quizá nunca debiese haber revelado al mundo (a lo que está fuera de la piel, de lo que se habla y otros escuchan) que quería dedicarme a escribir cosas, tonteras, novelas, poemas, ser un intelectualoide de chaleco. Todo lo que construyen las palabras, las palabras se encargan de destruir. Encapsulan para tocar y sentir, hasta que asfixian. Son, de cierto modo, un sólo momento y ya, un relámpago, un chillido instantáneo, espontaneo, son como esa masa que se deshace entre los dedos, como bolas de aire. El invierno hace sentir un vértigo extraño. ¿Será la presión por abrir la interioridad que el exterior hostil impone? The year of the classics. The Beatles, Star Wars, Queen, Nietzsche, Heidegger, el cigarro, el vino, Fito Paez, muchos más faltan. Como abrir el pecho y sacar el alma. Tu cara de tortuguita triste me despedaza, y me hace amarte aún más. El arroz con atún y mayonesa cara. La sequía de palabras. Los sueños en potencial hibernación -el miedo. La realidad que se esconde (el niño que juega a esconder la realidad bajo las mesas de canapé), aquello que no se ve, pero que se siente. ¿Y qué más? Planeo hace un diccionario de las mejores palabras; oceánico, desparramar, desmenuzar, deshacer, hay muchas más que hay que agregar. El cambio social. El todo y la nada. [...] (me malacostumbro a dejar las cosas a medias, pero no se cómo continuar).

¡Y va a caer, y va a caer, la educación de Pinochet!

Escribo esto con una rabia ya disuelta. Es una rabia mezclada con emoción, la de estar viviendo un momento, para mi, histórico. Historia universal, historia personal. El gobierno ayer protagonizó uno de los escenarios más irrisorios, más absurdos en cuanto al actuar de un organismo que supuestamente está puedo allí para servir a la sociedad. Un actuar incompetente proveniente de un grupo de personas incompetentes vomitadas por un sistema incompetente que en algún momento -yo siento que pronto- se tiene que y se va a acabar. Es que no es sólo indignante la política sobre económica anti-humanista del estado, sino que sus decisiones rayan en lo infantil. ¿Cómo se les ocurre prohibir la reunion? Este gobierno se está cayendo a pedazos, porque está haciendo pedazos su propia imagen frente a su trato para con los ciudadanos que lo pusieron ahí. Las autoridades, y los medios, nos creen idiotas. [...]

martes, 2 de agosto de 2011

del miedo que no vale la pena

Día 532.
Perdí la cuenta hace meses. Pienso hoy que no vale la pena vivir con miedo, no podemos hacerlo. Es una injusticia para con nuestros espíritus. Más nos vale morir en un acantilado que en una silla de ruedas, se me ocurre.

-- Grietas.
Quizá nunca me daré cuenta que todo este tiempo he sido un ente cautivo. Que he estado rasguñando y golpeando las paredes, erosionando la cáscara de metal y costras que me tiene prisionero. La persona que está dentro de mi patalea y gruñe, grita y se da vueltas. Sé que quiere hablar. Sé que tiene cosas que decir. De las cosas que siente, que teme, que ama, que sueña, de las historias que desea inventar, de las utopías que manifestar. Las palabras se escapan como agua. Son tímidas. Y el silencio es eterno. Grietas. Grietas. De alguna grieta habrá de salir una ramita que vaya a ser la plata que se eleve hasta el cielo, y allí escaparé hacia el olimpo para cantar la canción. Voz muteada, no te canses de cantar, que la melodía dibuja escaras hermosas en el aire, que podremos tocar. Cuando las manos se deshagan de los callos, y se hagan hilos para tejer.

sábado, 30 de julio de 2011

de cuello de tortuga y una cabaña

Hay una calma que el aire frío contagia esta tarde. El ambiente está gélido, no obstante me abraza. Veo las nubes amontonándose un poco más lejos, arremolinadas, enalgodonadas, hechas bollos de tormenta. Ver que la tempestad se avecina, y observar desde un lugar seguro cómo el cielo se empieza a recoger para cernirse y desparramarse sobre todo.