domingo, 22 de agosto de 2010

Suficiente, las llamas ya arden hace días de Júpiter

El sol sale, ganándole terreno al terrible invierno. El suelo es firme hoy, tierra querida, hoy me das seguridades, fríbolas al alma, quizá, pero acogedoras al fin y al cabo. Comienza la gradación. Introspección. Desbloqueo.

domingo, 4 de julio de 2010

impresiones frescas sobre alcanzar(te)

Con las manos atadas, un par de expresiones restantes para disparar y la esperanza de una buena puntería.
Un vaivén de razones lógicas y arrollos sin freno de emociones convulsionadas, convulsionantes.
La sensación de insuficiencia. Falsa, falsa, falsa, falsa, falsa.
Pero aún así te creo.
Y si mi forma fuese distinta, si suavizase mi intelecto y mis cuerdas vocales, si estuviera allí y no acá. Y si no fuera yo.
Una pequeña paradoja.
Insignificante.
Pero sólo por pretender, porque la verdad es que puedes empañarlo todo.
Una ganas interminables de conseguirlo.
Por saber.
Por cerrar la brecha.
Callar el anhelo.
Idiotizarse.
Amarte.
Despertar.

domingo, 27 de junio de 2010

this moment's soundtrack: Eskimo, y el velo transparente

Porque Damien hable de la inspiración en una frase se me ocurre que quizá pueda alcanzarla. Entre ruidos de televisión y la cocina andando, mucha gente en la casa es a veces demasiado. More often than not, really. But that's me now. Busco la tranquilidad en silencio. Busco la tranquilidad en el silencio.

¿Estás?

Bueno, aquí estoy yo. La puerta la dejo abierta, solo empújala y dame un empujoncito a mí también, así sé que llegaste.

Luego, nos desparramaremos.

sábado, 19 de junio de 2010

BERKLEE Reloaded, limadas las asperezas.

[edit] Varios meses después.
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Y el perico, por cierto, voló. Voló, y se unió a las palomas.

al perico sentado en la baranda

Grita que grita, el perico se para ahí buscando compañía. ¿O se para sólo por pararse? Tan simple él, ¿será que no le importa?

miércoles, 16 de junio de 2010

popurrí mundialero de las 84 estaciones, motivos para celebrar

Primero que todo: nada.
Luego de nada, un árbol en pelotas.
Que se desperfuma al viento, se desnuda ante ti.
Y ante mí.
Y porque eso, tal perfección tan inmensa, es solamente mía.
Y con eso basta.

Las voces mezcladas de amistades que están -tan tan
¿Están? Sí están, aunque bien lejos.
Apenas sí los puedo oír.
Pero puedo.

El interminable fondo boscoso
Donde nada acaba
Y todo sólo se hace notar entre cosas que todos sabemos.
Y hablamos de amarnos, aunque no tenemos idea.

El crecer sin freno.
Los limites sagradísimos.
Benditos ustedes, compañeros.
Todos valen, ya no peleen.

El momento.
El lugar.
El inocuo paradigma.
El imposible objeto.
El vago placer del movimiento
Con un contraste que habla de salvar lo insalvable
De jugar a que estamos vivos.

lunes, 7 de junio de 2010

entre París y Londres, la flauta que se extravía

Hoy me propuse alentar el panorama, abrocharme los zapatos, ponerme la capucha, y salir caminando en busca de esquinas escurridizas.

Un turista en mi propia ciudad.

No recuerdo cómo fue que llegó a mi conocimiento, pero la noche anterior me vi enfrascado en un halo de contemplación ubicuo a mi parecer, observando fotografías de este barrio que hace tiempo que estaba ahí, pero que yo, por torpe y sucio, mundano en exceso y lleno de nudos flojos, no había visto. El barrio París Londres, en pleno centro de Santiago, a un costado de la iglesia de San Francisco, a pasos del Santa Lucia y al margen del cielo.

No conozco Europa, pero esto es lo más cerca que me he encontrado. Y es por las calles de adoquines y los faroles gemelos que alumbran edificios de otro planeta, pero es también el gozo por una estética que, si bien puede resultar confusa, aburrida o redundante para algunos, es alguna estética a fin de cuentas. ¡Cuánta belleza hace falta en los bloques y pastos grisáceos de los que nos rodeamos! Parecería que después del siglo XIX todos se olvidaron de la importancia del goce visual, el bálsamo que debe recubrir nuestras experiencias diarias, que hacen gala de nuestra inmensa condición de humanos, que menospreciamos con cada día que pasa un poco más.

Hoy fue un gran día. Hoy pasee y leí tranquilo, me senté a tomar un café y camine lento. Muy lento. Tan lento que acabé todo lo que se debía acabar, y me sobró para alardear.