sábado, 29 de marzo de 2014

Por el sol del que escondo mis escombros.

Si supieras cuánto te extraño.

sábado, 30 de noviembre de 2013

Peso

Y de un momento a otro me percaté de su anunciada fragilidad. Un impulso de aire trizó la corteza y se me alargaron los brazos para sostenerla. Maleables, podían aguantar el peso. Los brazos eran maleables y podían aguantar el peso. Entonces la abracé.

Fuésemos

Éramos tan sólo dos gotas de aire
No teníamos adónde ir
Y sabíamos que podíamos ser infinitos 
Pero cómo

Si fuésemos, quizá, un poco más valientes 
Y si fuésemos por completo
O fuésemos
A otro lugar



domingo, 6 de octubre de 2013

to let go

Llegar a la comprensión de que el desprendimiento es sólo un acto de voluntad. Dejar ir es tan sólo hacer cesar la tensión que mantiene las manos apretadas envolviendo aquello a lo que nos aferramos. Crear distancia no es lo mismo, es simplente dejar en libertad, soltar. Y todo lo que tenemos que hacer es querer hacerlo. Sólo tenemos que querer hacerlo.

jueves, 5 de septiembre de 2013

géminis

¿Sabes? Nunca me compro ropa. Casi nunca puedo hacerlo, y cuando digo nunca, me refiero a una vez al año, dos como mucho. Sin embargo ayer partí embobado sin pensármelo dos veces al mall a gastar plata que no tenía para tener algo bueno que ponerme hoy, quería impresionarte. Pasé horas deliberando sobre si sería una buena idea, pero finalmente tomé el teléfono con las manos empapadas en sudor y te llamé para preguntarte si te parecía venir a mi casa hoy. Ya teníamos planeado hacer algo juntos, pero faltaba decidir dónde. Pensé que quizás si te mostraba mi pieza, mis artefactos y dibujos, luciendo un atuendo fresco y con el mejor estilo, podría mostrarme con soltura, mis empapadas manos se secarían y me dejarían tomar el momento con firmeza, te hablaría de mi mundo y verías tan claramente como yo la manera en que éste encaja con el tuyo. Hoy yo iba a enamorarte. Iba a hacerte reir, te iba a intrigar, luego te besaría y haríamos el amor para luego caer desarmados en un sueño compartido y silencioso. Habitaría tu aroma durante la penumbra entera y despertaría en el cielo que estos imaginarios roces inciertos vienen prometiendo. Contaba las horas para verte de nuevo, una por una, sintiendo la dulzura del menguar de la espera.
Nos subimos (¿o ese también fui solo yo?) en un péndulo que en su vaivén acariciaba el gozo que tiene lo incierto, la infinidad de posibilidades, dentro de las cuales yo escogí mi favorita: ambos escondidos buscando a ciegas algo en el otro, extasiados por la fricción que la frenética carrera de los dos producía al avanzar en paralelo y en direcciones opuestas a la vez. La maleabilidad de las palabras nutrió mi anhelo hasta convertirlo en algo tan poderoso. Tan poderoso como frágil se volvió mi envoltorio.
Y así como apareciste te desvaneciste de pronto. Como si los extraños símbolos de una lengua secreta se realinearan para dar cuenta de algo completamente distinto, mostrando en letras evidentes lo que antes los mismos símbolos negaban con la voz de un canto de cuna. ¿Qué haces ahí con ese ramo tan grande de flores? Nada, son para tí. ¿Para mi? Si, para tí. ¿Te gustan? No los entiendo, ¿quién te dijo que podías regalarme flores? Pensé que habías sido tú.

#3

Hay que perder el miedo, dejarlo tirado en algún lugar. No lo necesitamos y nos estorba el andar.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

(la esperanza de) la fatalidad

Tu nombre se va deslizando con calma entre mis cavidades, rodando por colinas serpenteantes, hasta llegar al suelo donde habito junto a la colección de mis descansos. Te cuelas tan discreta, tan traviesa, con tal transparencia te plantas al centro de mis imágenes que te fundes con todo lo demás. Pero al mismo tiempo te distingues del resto. 
Portas tu luminosidad sin saberlo, ahuyentas males con tu aroma tranquilizante. Y yo, ajeno a tus anhelos, me desparramo sobre ideas confundidas, fundadas en atisbos errados o señales centelleantes, que me dicen que eres un ángel que ha venido a mi encuentro. 
Y vienes a asesinarme.